Vamos a aclarar las diferencias, ventajas y desventajas de estos dos tipos de cristales de seguridad. Ambos califican así ya que ante un impacto pueden romperse pero sin generar filos y puntas (llamadas cuchillas) que resultan cuando se rompe un vidrio crudo.
Veamos sintéticamente cómo es cada uno de estos tipos de vidrios.
El vidrio sale de fábrica CRUDO. Son los vidrios de las ventanas, puertas o muebles. Si se rompen lo hacen en pedazos peligrosos que naturalmente se separan y podrían rearmarse como un rompecabezas aunque, lógicamente, no pueden reconstruirse.
El TEMPLADO es el cristal que se calienta a muy alta temperatura e inmediatamente se lo enfría alcanzando cuatro veces más de dureza en este proceso de temple. Si se rompiese, lo cual es más difícil, el vidrio pierde el estado de tensión y estalla en partículas pequeñas mucho menos peligrosas que las cuchillas del vidrio crudo.

Cristal templado al estallar. Se forman múltiples pedazos de todo el paño.


El LAMINADO es un cristal tipo “sandwich”. Está formado por una capa de vidrio crudo, una película de vinilo y otra capa de crudo. Podrían ser más capas pero se utilizan para otros usos. Si se rompiese se ve el punto de impacto pero los pedazos de vidrio rotos quedan agarrados a la película plástica.

En la imagen de arriba se ven los tres tipo de vidrio y cómo reaccionan frente a la rotura.
¿Pero por qué necesitamos vidrio templado para las mamparas de baño? No es solo un problema de dureza y resistencia frente a posibles accidentes sino que, además, se requiere de gran resistencia mecánica para soportar los esfuerzos provocados por los movimientos de bisagras. También para poder tener un correcto funcionamiento de los sistemas corredizos que deben tener orificios en los paños deslizables muy cerca de los bordes. Si el cristal fuese laminado se rajaría rápidamente.

Los cristales laminados son muy seguros frente a una rotura inesperada pero siguen siendo vidrios crudos por lo que son más frágiles que los templados y no resisten los movimientos de las bisagras. Por lo tanto la única opción que los admite son paños fijos, sin orificios ni muescas.

Es frecuente ver paños fijos que tienen bordes cachados o rajaduras muy pequeñas. Es lógico ya que su resistencia al impacto es baja.

No está mal usar cristal laminado si es paño fijo pero hay que conocer los riesgos. Nuestra recomendación es entonces utilizar cristal templado en todos los casos y de ocho milímetros de espesor que garantiza una resistencia al impacto y mecánica muy adecuada.