Las mamparas frontales corredizas de cuatro paños son realmente un hallazgo por su funcionalidad y cualidades estéticas. En verdad quedan muy bien. Son elegantes en su simetría y la lectura separada de los cuatro esbeltos paños separados es muy elegante.

En principio digamos que el cerramiento de cuatro paños consta de dos paños fijos en los extremos contra las paredes y dos paños corredizos centrales que deslizan uno haca cada lado por detrás de los fijos.
Esto permite un acceso por el medio mucho más práctico para los numerosos baños diseñados de manera tradicional con artefactos enfrentados y circulación centralizada.

Además de esta cualidad en el acceso hay otra muy importante referida al uso cotidiano.

Mampara corrediza de un paño fijo y uno deslizable.
Mampara de un paño fijo y otro corredizo.

En esta mampara hay un grave problema. Al ser dos paños, uno fijo de la mitad de la distancia entre paredes y otro corredizo que corresponde a la otra mitad, la grifería queda fuera del alcance del usuario desde afuera. Para poder abrir la ducha hay que ingresar en este caso a la bañera, abrir, esperar que el agua tome temperatura y recién ahí bañarse. No es muy cómodo ¿no?
En los esquemas siguientes se aprecia bien la idea: la mampara de dos paños resulta incómoda para abrir la ducha desde afuera ya que el paño fijo (de la mitad del ancho del espacio de ducha) resulta muy largo.
Para la de cuatro paños las cosas son más fáciles: el paño fijo es la cuarta parte del frente total por lo que la posibilidad de accionar la grifería de afuera es mucho más franca.

Acceso con mamparas de dos paños, uno fijo y otro corredizo. ¡la grifería queda muy lejos!
Acceso en mampara de cuatro paños. Al ser el paño fijo más angosto ¡la apertura desde el exterior es mucho más fácil!

En nuestra experiencia las mamparas de cuatro paños resultan entonces más funcionales por acceso y por la posibilidad de abrir la ducha sin tener que obligatoriamente ingresar al espacio de ducha.

Cualquier duda que tengas no dejes de consultarnos.